Historia

Dentro del Centro Histórico del Cusco, cada calle tiene una historia que contar; dentro de estas existen  siete calles con  siete nombres, los cuales dejan volar a la imaginación (Calles: Siete Ventanas, Siete Angelitos, siete Diablitos, Siete Borregones, Siete Cuartones, Siete Mascarones, Siete Culebras), tal vez guardan algún secreto o simplemente fueron llamadas así por el uso; Parece que el tiempo se comió su significado exacto de ¿porque las Siete? o es que el número  Siete  es parte de lo sagrado;  según muchas culturas es cifra digna de veneración; según los Pitagóricos, se trata de una vibración controlada por siete cuerpos celestiales que gobiernan al mundo y que dieron origen a los siete días de la semana, o también podemos relacionarlo con los siete colores del arco iris, o los siete pecados capitales, o siete  sacramentos de la iglesia, o  las siete  notas musicales  y finalmente las  siete maravillas del mundo etc.

El inmueble donde se ubica el Hotel Siete Ventanas,  constituyó en la época colonial una “casa de Estudios” construido por la orden religiosa  los Agustinos al pie de los muros de Piedras correspondientes a Andenes Incas, posterior a la construcción del  Convento San Agustín. Esta casa  estaba separada del convento por el pequeño riachuelo Tullumayu, (en quechua rio flaco o delgado), tenía cuatro (4) ventanas grandes y tres (3) pequeñas, del cual probablemente ha quedado el nombre, la historia no ha encontrado explicación sobre el uso de este número.

Ya en la época Republicana se construyeron en este mismo inmueble, tres casas de las cuales la primera casa que se encuentra en la esquina de la calle Siete Ventanas con la calle Alabado es la que hemos logrado restaurarla  para el hotel, integrando  la parte Colonial  de adobe y piedra, con una construcción  cuyas paredes posteriores de los ambientes  son los Andenes de Manufactura Inca. .

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